La tipografía intimida a quien no es diseñador, pero la verdad es que con cuatro reglas sencillas evitas el 95% de los errores. No necesitas saber de historia de la imprenta: necesitas que tu texto se lea bien y se vea intencional.

Las cuatro reglas

1. Menos fuentes, mejor

Dos tipografías bastan: una para títulos y otra para texto. Tres ya es arriesgado; cuatro, un caos. La coherencia se ve profesional; la variedad excesiva, amateur.

2. Busca contraste, no conflicto

Si combinas dos fuentes, que sean claramente distintas (por ejemplo, una serif para títulos y una sans para texto). Dos fuentes parecidas pero no iguales generan una incomodidad sutil que el ojo nota aunque no sepa por qué.

3. Cuida el tamaño y el interlineado

El texto de lectura rara vez debe bajar de 16px en pantalla. Y el espacio entre líneas (interlineado) de alrededor de 1,5 hace que un párrafo respire. Texto apretado = texto que nadie lee.

4. Alinea a la izquierda

Para bloques largos, la alineación a la izquierda es la más legible. El texto justificado crea "ríos" de espacio incómodos, y el centrado solo funciona en títulos cortos.

La tipografía es la voz del texto: puede susurrar con elegancia o gritar sin sentido.

En resumen

Limita las fuentes, busca contraste real, dale aire al texto y alinéalo a la izquierda. Con eso solo, tus documentos y diapositivas pasarán de "hechos a la rápida" a "cuidados y profesionales".

Referencias

  1. Bringhurst, R. (2008). Los elementos del estilo tipográfico. Fondo de Cultura Económica.
  2. Lupton, E. (2011). Pensar con tipos. Gustavo Gili.
  3. Williams, R. (2014). The Non-Designer's Design Book (4.ª ed.). Peachpit Press.
  4. Strizver, I. (2013). Type Rules! The Designer's Guide to Professional Typography (4.ª ed.). Wiley.

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